sábado, 11 de enero de 2014

CAMILA (FINAL)

CAMILA (FINAL)

Bogotá noviembre 20 DE 2010

-Hola Alejandro, como te lucen las rejas. Dijo Camila a su aprendiz.
-Hola Mujer, y a ti como te luce el negro. El respondió.

Ella sonrió como siempre y en señal de acierto le respondió. Siempre me ha gustado el negro siento que va con mi personalidad, Además hoy es mi cumpleaños.

-Han pasado nueve meses y nunca volví a saber nada de ti. Cual es la razón de tu visita. Eres tan perfecta y avara que supongo estas buscando algo de mi. Añadió el joven a la conversación.

-Nueve productivos meses con múltiples noches sin dormir y una, aún más exitosa sección en el periódico, Soy además la nueva editora, lo sabias?
Ahhhh y ¿De ti querido? De ti ya tengo lo que buscaba. Tengo mi historia y he terminado mi libro. Ella confesó.

Alejandro hizo un gesto de sarcasmo y sosteniendo en las manos una copia del libro que ella le llevo hasta su celda él le murmuro:
-Siempre tan lista para manipular y siempre tan ágil para matar maldita y loca apasionante.

-Si soy buena en el ejercicio lo acepto pero sabes Alejandro, soy mejor escritora que asesina. El asesino eres tu. Disfrútalo. El protagonista te describe perfectamente.

Entonces ella se marchó.
 FIN


viernes, 10 de enero de 2014

CAMILA (DESENLACE)


CAMILA (DESENLACE)

Bogotá
 25 de Enero de 2010

-Esta noche será tu turno cuando se abra el telón. Le dijo ella a su aprendiz.
- ¿Que debo hacer entonces? El inquieto preguntó.
-Seguro que sabrás que hacer. Ella empuñando los ojos respondió mientras se marchaba.

La noche empezó a caer y el alcohol del vino que bebían Camila y Mauricio ya hacia efecto en sus cuerpos, que como dos amantes sin relojes yacían placenteros sobre la cama siempre de testigo.

Eran casi las 11 de noche y Camila advirtió que era hora de salir a caminar.
-Las aventuras callejeras esperan y estas siempre tienen prisa. Le dijo a Mauricio mientras ponía su vestido negro y recogía la gabardina.

-Tu eres la guía, yo solo caminaré a tu lado y como te lo dije hace algún tiempo no pronunciaré palabra alguna.

Ella sonrió y estiró su mano en símbolo de bienvenida.

Salieron a caminar y el frio que caía sobre las calles era inclemente. Sus manos entre los abrigos y la cabeza baja solo daban paso a una sonrisa entre el ‘tiriteo’[1].

-¿Cual es el plan? Preguntó Mauricio
-No hay plan, solo vamos a caminar a ver con que nos sorprende la noche. Ella respondió

Caminaron alrededor de una hora y él impaciente la observó mientras levanto sus hombros en señal de inconformismo. Ella le respondió su gesto con un guiño y le pidió entrar al callejón donde alguna vez sus escritos tuvieron origen. Justo en la carrera 7 con calle 32.

-¿Quieres descansar un rato en el anden? Ella le sugirió.
-Porque no. Él respondió mientras se sentaba.

-¿Recuerdas cuando llegue por primera vez al periódico casi implorando este trabajo? Le preguntó irónica Camila.
-Nunca olvidaré aquel día. Tus manos inquietas y nerviosas, tu mirada tímida y llena de luz. ¡Ay! Camila como te amé desde entonces. El respondió.

Aquella respuesta fue mágica, ella recordó con sinceridad aquel día y entre suspiros lo abrazó mientras derramó una pequeña lagrima invisible sobre su espalda. -Yo también te he amado te lo aseguro. Ella le susurro en el oído.

-Pero debo confesarte algo ahora mismo. ¿Recuerdas mi primera crónica? Aquella que llene de sevicia y sangre para poder ingresar al periódico.
Los expresivos ojos de Mauricio abandonaron cualquier distracción y solo permanecieron inmóviles esperando una confesión. 

-Tuve que hacerlo yo misma para poder desatar aquella espeluznante inspiración.  Lo siento pero así ha sido desde entonces y hoy debías saberlo.

Él aturdido por estas palabras solo continuó inmóvil. Era como si el mundo hubiese detenido su giro por un instante y Mauricio siguiera girando sobre si. Estaba impactado pero consiente de lo que Camila hablaba.

Camila no sabia como él reaccionaría pero sabia que la amaba, así que luego de aquellos minutos de silencio él la abrazo y con un beso como sellando un pacto, ella entendió, sin decir nada que él permanecería así: En silencio.

Era la 1:45 de a mañana del 26 de Enero de 2010 cuando de repente y como interruptor de la escena amorosa apareció Alejandro. Un grito paralizó a los enamorados y Alejandro con sus ojos envenenados por el llanto y sus manos enloquecidas por los celos atravesó una y otra vez una navaja en la espalda de Mauricio.

La escena ahora era de horror. Los gritos de Camila se confundían con las sirenas de la ambulancia y las de la policía. El cuerpo inerte de Mauricio, tendido sobre el anden, derramó toda la sangre que Camila no había podido obtener los últimos meses. Ella suspiro mirando al cielo y se sintió liberada.
Mauricio fue llevado a la morgue y Alejandro aun aturdido por lo ocurrido fue arrastrado por dos policías mientras como un demente repetía: Esta era mi noche con ella y ella lo olvidó por estar con el editor.

Camila lo observó directo a los ojos y en voz baja dijo: Alejandro, no olvidé nuestra noche, esta fue nuestra noche. Te dije que sabrías que hacer y lo has hecho muy bien.

El la miro y con un gesto de odio se despidió…

Contiuará…



[1] Temblar inconscientemente  por el frío.

martes, 7 de enero de 2014

CAMILA (ANTECEDENTE AL DESENLACE)

CAMILA PARTE IV
(ANTECEDENTE AL DESENLACE)

Retrocedamos a Enero 5 de 2010 en Bogotá

-Fue fascinante. Quiero decir fue terrorífico, pero excitante. Dijo Alejandro. 
- ¿Fue un buen comienzo para ti verdad? Preguntó desafiante Camila a Alejandro, el practicante del periódico que había empezado a redactar noticias nocturnas desde Diciembre en su reemplazo momentáneo, como ella le llamaba.

-Claro que si. Fue como idealizar una buena historia, materializarla y después hacerla prosa.  Él respondió.

Alejandro estaba terminando su carrera como Periodista y anhelaba desde casi el inicio de su vida universitaria conocer a Camila. Leía, como muchos, cada noche sus crónicas. Seguía cada una de sus publicaciones mientras saciaba su disimulada personalidad homicida. Muchas veces él intento seguirla también por las noches, pero Camila, siempre tan ligera como las sombras cuando el sol se oculta, desaparecía de repente y él siempre terminaba mirando la luna e imaginando cual podría ser la siguiente historia que publicaría su inspiradora.

Fue tanta su obsesión, que ante la evidente desaparición de las crónicas nocturnas de cada semana en su sección favorita, notó que algo pasaba con su autora y calculando milimétricamente su intención de llegar a ella, no dudó en aplicar para el puesto de practicante en el periódico,.

Todo fue como un plan macabro, aún más macabro que las historias de Camila. Pero ella. Ella era aun más calculadora y desde hacia ya un tiempo había notado las inconstantes miradas de Alejandro, quien detrás de los muros que le sirvieron de escudos la seguía por las noches. 
Tan manipuladora, paciente y fría la habían convertido todos estos años que anticipando que el vendría a ella, aguardó hasta este día para hacerle saber su gran secreto al inocente aprendiz Alejandro.

La noche del 4 de Enero, Camila llevó a las calles al joven practicante. Este que apenas cargaba pocos años de experiencia en sus hombros, los cuales adornaba con una cámara lujosa, descubrió por fin la vocación de la escritora y en sus ojos ella comprobó que el también la poseía.

Pasaron las noches y aunque Camila continuaba sin escribir, Alejandro con su aún inexperto estilo, llenaba de sangre las páginas de su sección y ella en aparente calma esperaba por la chispa de su inspiración. 

En honor a Camila haría cualquier cosa…dijo a si mismo Alejandro.
¿Cualquier cosa? Le pregunto Camila, quien estaba detrás de él escuchando sus pensamientos y adueñándose de sus actos.
Cualquier cosa. El Respondió.

Y entonces ella sonrió con malicia…

Continuará.


sábado, 28 de diciembre de 2013

CAMILA (Parte 3)


Bogotá Enero 25 2010

Luego de varias semanas sin poder redactar ni un centímetro en prosa, Camila decidió regresar a aquella habitación bendita donde había perdido la inspiración.

Masticando sus uñas ya mordidas, por la ansiedad de sus páginas blancas, golpeó de nuevo la puerta de Mauricio.  Pasaron 5 minutos y luego de varios ‘golpecitos decentes’, palmoteó con desespero aquella puerta que no se abrió.  Entonces se sentó y espero en silencio a que él apareciera.

-¿Cómo estás Camila?. Preguntó Mauricio sonriendo al verla sentada junto a su puerta. Y un poco tensionada ella respondió
 –Bien, a pesar de lo que me pasa. ¿Has oído hablar de ello en el periódico?
-Eeh, no, bueno, no mucho. Él titubeo.

Camila llevaba dos meses sin poder escribir y su sección semanal, de exitosas crónicas nocturnas, estaba reducida a noticias breves de relatos insípidos que un nuevo practicante universitario realizaba.
Eran ya distintas noches sin dormir, imaginado, caminando por la ciudad que lucia tan inspiradora como siempre, pero aún así  ella no podía escribir.

-Es alguna crisis por la que supongo y espero todos aguardamos momentáneamente.  Dijo Camila un poco perturbada. Pero hoy solo quería verte. Agregó.
-Pasa. dijo Mauricio, mientras servía dos copas de vino, del mismo que compartieron la noche de sus cumpleaños.
-¿Recuerdas nuestra primera noche en esta habitación? Preguntó él.
-Claro, como olvidarla. Ella respondió.

Aquel 20 de noviembre del año anterior, se había convertido en lo único que recordaba Camila, ella solo quería correr a los brazos de él en cada anochecer y un huir con cada amanecer. Mauricio se había convertido en su única crónica nocturna y sus letras se habían reducido a una página en blanco sobre su escritorio. Había utilizado su noche semanal de aventuras en la cama de Mauricio y el resto de sus lunas anhelando regresar al él, mientras mordía sus uñas. Era como si aquella vez en la que decidió buscarlo le hubiesen arrebatado esa chispa maliciosa que la encendía cada noche, era como si alguien hubiese borrado el don de su interior.

Esta noche más que cualquier otra, ella necesitaba saciar sus intenciones hasta aniquilarlas y regresar a su estado natural. Necesitaba regresar a las sombras que ocultaban de corazones ingenuos su verdadera técnica de inspiración. Camila no estaba enamorada, pero lo deseaba, lo buscaba y había decidido realizar una crónica más, antes de asesinar su sentimiento. Había decidido aquella noche escribir el último párrafo de un gran final, porque sin darse cuenta había estado trabajando por semanas en una verdadera crónica pasional.

-Estas alterada. Afirmó Mauricio -Puedes  relajarte hoy conmigo y buscar tu inspiración en mis sabanas, agregó con picardía e ironía

Entonces todo fue más claro aún para Camila y complaciente ella sonrió mientras dijo:

-¿Recuerdas que algún día preguntaste si podías salir a caminar conmigo en una de mis aventuras nocturnas? Esta noche presiento estas listo…


Continuara...