martes, 19 de noviembre de 2013

CAMILA (Parte 2)

¡Encuentra la parte 1 en Agosto 2012!

20 Noviembre 2009 Bogotá

-Necesitamos conversar. Le Dijó Mauricio.

Camila llevaba más de 4 años trabajando para la sección nocturna del periódico nacional y durante ese tiempo, esta sección se había convertido en una de las más populares. Publicación tras publicación los seguidores aumentaban. Era un vicio incontrolable leer cada letra de esta escritora quien plasmaba con tanta pasión en el papel sus palabras cada semana.

Eran crónicas sangrientas e historias homicidas que salían a la luz bajo el destello de la luna. El secreto de la noche eran fuente de inspiración y aquella autora del relato "Crónica de un homicidio terrenal". Su primera publicación nacional, se había transformado en un ser tan misterioso como la noche misma.   

-Llevo noches sin dormir. Dijo inseguro Mauricio de pie ante Camila.

Seguro ha sabido aprovechar tanto como yo el don de no poder dormir, ¿Verdad Mauricio? Ella respondió.

Cada palabra de Camila era enigmática, cada mirada penetrante y la inseguridad que inundó sus pasos al entrar por primera vez al periódico a sus 20 años se había convertido en arrogancia. Ahora ella era una estrella flotando entre letras y el Tac Tac de sus tacones avizoraba ahora deseo y malicia.

-Tus crónicas son maravillosas, emocionantes y ambiciosas. Quiero conocerte más. Y antes de cualquier respuesta o cualquier pregunta solo permíteme acompañarte esta noche.  Dijo el editor

-Lo haré en silencio, lo prometo.  Agregó mientras ella sonreía

Mauricio, El editor quien la había contratado años atrás, llevaba un largo tiempo delirando por Camila.  Cada noche antes de intentar dormir, leía las crónicas nocturnas del periódico, leía sin falta cada una y se iba a la cama añorando a su autora, añorando ser parte de una de aquellas historias; Sin importar el fin, con tal de ser inspiración para ella.

-No creo que en realidad quieras pasar la noche conmigo… En las calles. O tal vez si. Pero aun no estas listo. Respondió la mujer con ironía y continuó caminando hacia su oficina.

Mauricio se sintió avergonzado e impotente, su cargo como editor no estaba siendo minimizado pero su autoridad se ponía a prueba ante aquellos ojos negros y aquel cabello lacio de minifalda. Así que meciendo su cabeza y con un gesto altivo también continuo camino a su oficina. 

Eran las 5 :00 de la tarde y el sol empezaba a caer sobre Bogotá. Sería otra de las tantas noches en vela de Mauricio y una crónica más para la sección de Camila.

La noche cayo fría, las calles empezaron a quedar solitarias y la fecha que empezaba a dar paso al fin de año auguraba tragedias en la calles y alimento literario para Camila.

Todos abandonaron las instalaciones del periódico y ella  decidió mantenerse sentada por unas horas observando el callejón oscuro que comunicaba el edificio con la avenida principal. Estaba completamente sola, lo presentía y también lo necesitaba. Era su cumpleaños número 25 y nadie lo sabia. Miró al cielo y recorrió con su mente el camino que la había conducido hasta esa noche.

-“Crónica de un homicidio terrenal” balbuceó entre un gran suspiro.  Como olvidar aquella noche en la que su imaginación paro de fantasear y su delicado estilo literario decidió adoptar un tono realista y brutal, tan brutal como las muertes que había convertido en prosa para alimentar una página semanal. -Como olvidar mi primera crónica nocturna, pensó y en un acto de honor hacia ella, recogió su libreta del anden, abotono su gabardina negra y caminó por la avenida en busca de inspiración para poder regresar a casa satisfecha.
Sin embargo, eran ya 4 años de andanzas callejeras, noches en vela en compañía de un silencio más asesino que sus protagonistas de crónicas  y de la mano desagradecida de la soledad absoluta.

Fue entonces cuando se detuvo y pensó en Mauricio. Quien diferente a él podría ayudarla a deshacerse de su desdicha existencial. Quien diferente a él podría hacerle recordar su camino. Ahora era ella quien anhelaba observar de frente aquellos ojos color miel que evadía con cada mirada ingenua entre persianas de oficina.

Tac Tac tac… sonaban contra el suelo los tacones de Camila. Tac Tac Tac…sonó la puerta de la casa de Mauricio, Tac Tac Tac sonaron los dos corazones cuando Camila dijo –Buenas noche compañero de insomnio.

Continuará…



5 comentarios:

  1. Maffy, me gustó el texto. me entretuvo. Si es de tu autoría te lo alabo, me parece genial.
    Eso si, tambien quiero decirte que tuve que sacar mi tiempo para leerlo por que es bastante extenso y muchos andamos en carreras.
    Deberías de hacerlos en estractos más pequeños, así podríamos disfrutarlo más.

    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo,
    Jacob.

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  2. Me alegra que te guste! claro que es de mi autoría, como cada uno de los textos en este blog!... Un abrazo!!!

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  3. Respuestas
    1. Jacob K pronto el final de la historia...La sigues o como tu blog en Vacaciones? jejeje

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